LA BúSTIA NEGRA

LA BúSTIA NEGRA

BLOG DE LA SECCIÓN SINDICAL DE CGT CORREOS VALENCIA

un proyecto ultrajado

El 9 de Octubre se conmemoro la fundación de la Unión Postal Universal creada en 1874.

La UPU es un organismo de  las Naciones Unidas cuyo objetivo es afianzar la organización y mejorar los servicios postales garantizando los básicos, con mínimos de calidad para todos los habitantes de un territorio en todo momento, en cualquier lugar y a un precio accesible. ¿Dónde ha quedado todo esto?.

 Simplemente en una declaración de buenas intenciones, pero la cruda realidad es que el papel de la UPU se ha visto claramente mermado por la globalización, la liberalización y la desregulación de la economía apoyada por leyes y decisiones políticas que han atacado directamente la prestación del SPU. Los principios básicos del neoliberalismo que se está implantando en todo el mundo con la privatización-apertura de los servicios públicos (telecomunicaciones, energía, salud, educación, combustibles, etc …) buscan la concentración de riqueza y el control del poder en pocas manos.

Pero el neoliberalismo no es solo una política o corriente económica diseñada para recortar el gasto público e impulsar el libre mercado, es también una corriente ideológica que convierte al ciudadan@ en un mero consumidor, es decir una herramienta más del sistema.

Se encuentra sustentado por poderosas instituciones financieras como el Banco Mundial, el FMI y la Organización Mundial del Comercio que imponen políticas de ajuste estructural principalmente a los países más débiles.

Los servicios postales  suponen en la UE un 0.6 % en términos de valor añadido bruto y un 0.75 % en relación al empleo,( siendo España uno de los países de Europa que genera menos puestos de trabajo en este  sector ), y  un buen pellizco para la inversión privada.  Salvo en Holanda, Malta y Alemania los operadores postales continúan en manos del Estado y la mayoría obteniendo beneficios, salvo excepciones como la nuestra (aunque parece que para el 2013 según las previsiones del Gobierno, la dinámica cambiará y dejaremos de  ser deficitarios ayudados por el pago de una parte de lo adeudado en presupuestos  anteriores). Pero esto lejos de tranquilizarnos debiera ponernos sobre alerta, ya que responde a los intereses del capital ávido de nuevas inversiones  siempre al acecho para atacar en el momento propicio. El neoliberalismo, una nueva fórmula para garantizar el antiguo capitalismo, persigue la transformación de la sociedad en mercado y la liberalización de los controles gubernamentales, fomentando la iniciativa empresarial y la desregulación principalmente del sector financiero, el mayor  responsable de la crisis actual.

 Esta es una guerra económica declarada abiertamente a la población sin necesidad de armas  (ese mercado está ampliamente cubierto ya  por el tercer mundo), una guerra de subidas y bajadas de acciones que condicionan la demanda de bienes y servicios, de burbujas  creadas y dejadas explotar intencionadamente, de refugios en paraísos fiscales de grandes fortunas exentas de tributación, de deudas soberanas impagables, mientras los políticos se rinden a esta dictadura del capital para garantizar su inútil existencia, reaccionando con la fuerza institucional para contener la indignación del pueblo.

Lo que los mercados necesitan, no es lo que necesitamos l@s ciudadan@s. Las medidas de ajuste y austeridad   no son necesarias, existen otras alternativas, aceptar estas condiciones y las que quedan por venir,  supondría alejarnos de lo que tanto nos ha costado conseguir, porque no debemos olvidar que todos los cambios han venido de abajo hacia arriba y nunca al contrario. Nuestra responsabilidad ahora es no echar por la borda tantos años de lucha, dejemos de ser sus herramientas para convertirnos en su  mayor escollo. No permitamos que avancen ni un paso más, retroceder significa perder.

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